CONÓCEME

Zuzana Sai

Mis orígenes…

Según el calendario chino, nací en el Año del “perro de agua”: el 20 de abril de 1982, en una ciudad industrial de la extinta Checoslovaquia llamada Ostrava. En ese momento mi país estaba bajo un régimen comunista y se encontraba en la órbita de la Unión Soviética. Tristemente vivía en una sociedad totalmente oprimida, hermética, controlada y segura desde el punto de vista del régimen de entonces. La cruda realidad es que nací en un lugar y en una época en la que el hecho de brillar o destacar estaba mal visto o simplemente estaba prohibido.

Por lo tanto, mis primeros años de vida transcurrieron bajo un régimen comunista detrás del llamado talón de acero donde apenas se tenían libertades. Por si fuera poco, me crie en una familia totalmente disfuncional en la que existían grandes brechas y diferencias en las maneras de pensar. El ser vigilado y castigado en una sociedad tan opresiva, tampoco ayudaba mucho al entorno familiar.

Mi padre no fue un hijo deseado. Lo educaron bajo la doctrina de los testigos de Jehová: un grupo religioso bastante extremista, con dogmas, normas y principios radicales. Esto, obviamente hizo a mi padre un hombre parco en cuanto a emociones se refiere.

Zuzana Sai

Mentora de Propósito de Vida

Mi padre, desde siempre, había soñado con tener un hijo varón, pero resulté ser hembra y esto me llevó a sufrir su rechazo y desamor. Sin embargo, a pesar de la difícil situación con mi progenitor puedo decir que tuve una infancia feliz. Experimenté y viví la felicidad a mi manera. Tuve la suerte de sentirme realmente amada y feliz cuando no estaba en casa y cuando iba al campo a casa de mi abuela y mi bisabuelo, rodeada la naturaleza.  Mi padre me crió como a un varón ya que no aceptaba que yo fuera niña y fui creciendo bajo una tutela extremadamente severa, con un padre violento y maltratador.

No obstante, no todo fue negativo. Gracias a la rigurosa educación que recibí y a la manera de ser de mi padre, a los 5 años ya sabía hablar inglés, leer, escribir y contar los números, diferenciándome de los demás niños por mis conocimientos avanzados a esa corta edad. Una educación tan estricta había logrado hacerme destacar. Aunque, era carente del cariño familiar que los niños necesitan, mi madre si era cariñosa conmigo, pero siempre con cautela y en ausencia de mi padre.

Una niña diferente…

Desde que tengo uso de razón, me decían que era una niña muy extraña, nunca en concordancia con mi edad. De igual manera, en la adolescencia no encajaba en ningún grupo y mis ideas parecían demasiado revolucionarias o utópicas en relación a las de los demás. Me hacía muchas preguntas, tenía muchas interrogantes atípicas y que nadie más parecía tener. Y eso no era todo…

Siendo muy pequeña comencé a darme cuenta que tenía cualidades especiales; aunque en ese momento no lo entendía. Sueños vividos y muchas veces premonitorios, percibía energías muy sutiles que al parecer otros no podían percibir… En ese entonces no era consciente de poseer cualidades extrasensoriales. Obviamente, como niña, no lograba entender lo que pasaba. Esto sumado a una familia tan estricta y con la mente tan cerrada hacía que nadie me creyera cuando contaba mis sueños o visiones.

“Yo pensaba que todos eran como yo, hasta que con el pasar de los años, me di cuenta que no era así”.

De esa manera transcurrió mi infancia. Por un lado, mi padre no me prestaba atención y me alejaba de él con violencia y por el otro mi madre estaba totalmente ciega ante su comportamiento. Por supuesto, tenía un vínculo muy fuerte y cariñoso con mi madre. El cual, tristemente se rompería cuando a los 14 años, después de un abrumador suceso que contaré más adelante, por miedo y temor decidió apoyar a mi padre en mi contra.

Un acontecimiento que cambio mi vida…

A los 7 años tuve un accidente casi mortal; el cual me dejó como resultado una conmoción cerebral que me mantuvo en coma por aproximadamente una semana y hospitalizada varios meses.

Después de esto, no pude asistir a la escuela por más de un año. Esta ausencia no resultó ser un problema para mí; pues gracias a mis conocimientos avanzados y prematuros no perdí el curso escolar.

Durante este tiempo de confinamiento tuve que vivir bajo un techo cargado de violencia y abuso. Sufrí múltiples maltratos por parte de mi padre. Esto había sido así desde siempre, pero se incrementó considerablemente después del accidente. Como te puedes imaginar, este acontecimiento dejó profundas secuelas en mí; no sólo a nivel emocional, sino también físico. Un rostro desfigurado que al pasar de los años fue mejorando y una serie de problemas respiratorios con los que he tenido que lidiar hasta el día de hoy.

Independencia y emancipación…

Debido a circunstancias personales muy traumáticas, me vi envuelta en una situación de absoluta supervivencia. Lo cual, me obligó a tomar una de las decisiones más importantes de mi vida… Ser libre.

A los 14 años mi padre me da una paliza que casi termina con mi existencia. Y es que, a lo largo de todos esos años sufrí diversos intentos y amenazas de asesinato por su parte; además de chantajes emocionales y físicos. Al amenazarle con contárselo a mi madre, empezó a utilizar manipulaciones psicológicas muy intensas. Desde ese momento comenzó la búsqueda de mi independencia. Empecé a trabajar como limpiadora junto a mi madre. Sin embargo, esto no duraría mucho, pues tomé la decisión de enfrentar la situación y denunciar a mi padre por sus abusos, maltratos e intentos de asesinato. Esto produjo el total rechazo de la familia y ni siquiera mi madre me apoyó.  Ella se sintió paralizada por el miedo a mi padre y decidió ponerse de su lado. Es importante destacar que, mi madre también era víctima de maltrato por su parte. Un tiempo después mi padre fue condenado por todos los hechos antes descritos y entró en prisión.

Es entonces, cuando decido marcharme para empezar una nueva vida desde cero. Había llegado el momento de mi emancipación… A los 16 años me fichó una empresa austriaca en donde trabajé como azafata de ventas. Una experiencia que me permitió descubrir el mundo de los negocios y me dio los conocimientos para que, más adelante, pudiera desarrollarme como emprendedora.

En noviembre de 1999, a los 17 años de edad me fui a España. Aterricé en Lanzarote-Islas Canarias. La razón de irme de mi país natal fue que mi padre estaba a punto de salir de la cárcel y me juró que me encontraría y me mataría. Mi madre, por su parte, se había divorciado de él mientras cumplía la condena. Como pueden imaginarse fue un cambio radical para mí.  El camino fue muy largo y lleno de retos importantes. Tuve que adaptarme a otra cultura, gastronomía y clima completamente distintos a lo que conocía, además de aprender el idioma que hoy en día es mi “segunda lengua materna”.

Comienzo, entonces, una nueva vida y ello me lleva a contraer matrimonio por conveniencia. A los pocos años me divorcié y me sumergí en un periodo de total oscuridad para mí. Aunque, este periodo negativo ya había comenzado desde los 14 años como resultado de un gran conjunto de sucesos y acontecimientos traumáticos a los que se sumaron un marido tóxico y un divorcio en el año 2005.

Durante un tiempo, anduve entre sombras, cerrada totalmente a lo espiritual, viviendo de una manera poco sana y, sobre todo, enfadada con la vida y con el mundo. Estos años fueron de gran aprendizaje, aunque en su momento no me lo pareciera. Hoy día sé que las sombras nos permiten encontrar la luz si se tiene la determinación necesaria.

Después de mi divorcio en 2005, comenzó un periodo de crecimiento y prosperidad en mi vida. Trabajé en una empresa de marketing y publicidad varios años. Sin embargo, durante la crisis económica del 2008 tuve muchos problemas financieros que me llevaron a la quiebra y a perderlo todo. Trabajo, casa y dinero se esfumaron rápidamente.

Mi situación financiera y la crisis económica Española, junto con mi mentalidad y espíritu de supervivencia me llevaron a buscar soluciones y nuevas alternativas. Y en respuesta a ello, en el año 2010 comienzo mi camino de emprendimiento, pasando por varios fracasos importantes. Sin embargo, gracias a ese difícil camino pude adquirir los conocimientos necesarios para iniciar una actividad en el sector inmobiliario. Actividad que me llevaría en 2011 a crear mi primera marca, llamada “Viva Rental.

El despertar espiritual…

Las adversidades y vicisitudes de mi vida no han sido pocas, pero, pesar del dolor y sufrimiento que me han causado, también me han enseñado mucho y han provocado un profundo y positivo cambio en mi ser. Esta transformación es la clave de todo lo que soy hoy día. Sin estas vivencias no habría podido aprendido sobre el amor, la compasión y la humildad que impregnan todo mi ser. Aspectos que me han enseñado a ver la vida de una manera distinta y a ser yo misma.

La verdad es que las adversidades me ayudaron a medir mi fuerza interior y ser consciente de la entereza que poseo. Cualidades que no sabía que tenía, pues no me conocía a mí misma.  El autoconocimiento, a su vez, me llevó a sentir amor y empatía por todos los demás. Y todo esto, en conjunto, me abrió las puertas al camino espiritual. Una búsqueda que hoy en día es mi misión de vida.

Cada comienzo, después de una batalla perdida o un fracaso se convirtió en una victoria, en una nueva aventura llena de retos, desafíos y aprendizajes que me llevarían más adelante a empoderarme como una mujer resolutiva, independiente y, sobre todo, un ser despierto. Pude abrir los ojos a lo que realmente es importante en la vida, a aquello que da sentido, satisfacción y bienestar a todos. Y más allá de esto, a descubrir el camino espiritual que hoy en día transito.

Vivir una infancia tan violenta e injusta me han hecho la mujer que soy en la actualidad. Me convertí en una aventurera apasionada de la vida que no acepta las injusticias. Mi pasado ha sido mi mayor maestro pues tuve que superar y trascender muchos problemas. Y, para ello, tuve que someterme a diversas terapias hasta lograr conocerme a mí misma para no perderme en el camino.

En el año 2009 comencé mi camino espiritual. Una búsqueda que me ha motivado a formarme en distintos ámbitos del Ser y me ha llevado a ser mentora de propósito de vida, siendo ésta mi manera de ayudar a los demás.

El amor todo lo puede…

El amor…es la fuerza que finalmente me llevó hasta Madrid a mediados del año 2016. Vendí muchas de mis pertenencias y a principios del 2017 mi vida material quedó resumida a tres maletas, pero esto no me detuvo. Mi primer año en Madrid me hizo tambalear, pero me permitió saber quién soy y hasta donde puedo llegar. Así, a principios del 2019 inicio mi reinvención personal y profesional, retomando y refrescando mi marca personal Zuzana Sai y lanzándome a afianzar todo aquello que desde hace más de 10 años llevo estudiando y practicando. ¿Cuál es mi propósito? Ayudar a las personas, sobre todo, a mujeres que necesitan acompañamiento de coaching y mentoría para encontrar su rumbo personal y profesional. 

En los últimos años que pasé en Lanzarote discurrí por diversas fases de mi desarrollo personal y profesional. Actualmente, y desde mi experiencia, siento la necesidad de guiar, comunicar e informar. Por ello, he decidido formalizar todos los conocimientos adquiridos durante más de una década y crear mi propia metodología.  Ayudando, así, a todos aquellos que lo necesiten a través de mis servicios de coaching y mentoría. Mi trabajo es acompañarte y apoyarte en el proceso de transformación personal que debes vivir para evolucionar, sin dejar de ser tú misma. Conectando, a su vez, con tu Propósito de Vida que es la razón por la que estás aquí… 

Gracias por tu tiempo y gracias por leerme.

¡Feliz y bendecida VIDA!

Zuzana Sai