¿Sabes a dónde vas?

¿Sabes a dónde vas? Cuando lo sabes, el camino y las oportunidades aparecen como por arte de magia. No es otra cosa que tu propia magia que ya te acompaña desde siempre de manera innata.

Imagina un barco en alta mar y sin rumbo. ¿Que pasa? Que está en medio rodeado de ese montón de agua sin saber a dónde ir. Un barco sin rumbo se podría hundir. Ahora, cuando el barco se encuentra en ese punto, vamos a llamarlo punto A, y tiene marcado un punto B como destino, la cosa cambia. De repente hay un rumbo, una claridad y camino trazado.

En la vida pasa lo mismo. Para que haya un sentido en tu vida debes de tener un objetivo que cumplir. Estás en el punto A y ese objetivo es el punto B. Da igual como de grande sea. Lo importante es que decidas cuál es tu destino y des el primer paso aunque no veas el camino completo o no sepas como. Una vez tomada la decisión, te verás en la energía de buscar la manera y créeme, el cómo aparece. Después de la decisión, la acción es el punto clave y lo que realmente marca la diferencia. Si das el primer paso y te paras, obviamente no llegarás. Simplemente empieza y sigue, enfócate en tu destino y no te compares con nadie porque tu magia es única. También debes sentirte cómodo con el ritmo, éste lo marcas tú, nadie más.

¿Ya sabes cuál es tu meta? Anótala en una libreta que puedas llevar contigo y recuérdalo cada mañana al despertar, cada noche antes de dormir y cada momento que tengas para ti durante el día. Léelo, visualiza y actúa en esa dirección.

Gracias por estar. ¡Feliz día, Feliz vida! 

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