Nuevos propósitos como hábitos

Nuevos propósitos como hábitos – Una de las mayores satisfacciones que podemos experimentar es el hecho de haber cumplido nuestros propósitos, la mayoría planificados los primeros días del enero de cada año. Eso es magnífico, pero a la hora de incumplirlos también podemos experimentar una sensación de fracaso personal y nos afecta, dependiendo de la importancia del propósito, del carácter de cada persona, las circunstancias y a veces del entorno. A la hora de tomar la decisión de los nuevos propósitos, sería interesante a tener en cuenta algunos detalles que pueden ayudar a que lo planificado, tenga más probabilidad que se cumpla.

Visualiza antes de dormir y cada mañana al despertar. Un truco que funciona a la perfección es la visualización y, aunque cada uno es libre de hacerlo cuando quiera, el conocimiento básico de cómo funciona el cerebro humano es muy útil, porque todo es vibración. Hay cuatro tipos de ondas en el cerebro humano, Beta, Alfa, Theta y Delta. Cuando despiertas de un sueño profundo, la frecuencia de tus ondas cerebrales se va incrementando progresivamente, pasando de Delta a Theta, Alfa y finalmente Beta. Durante este proceso de despertar permaneces en un estado Theta de 5 a 15 minutos aproximadamente. Esto te permite tener un libre flujo de ideas, lo cual puede aportar nuevos puntos de vista, ideas y soluciones, siendo éste un estado especialmente productivo y creativo. Está demostrado que el estado Alfa es el mejor para el aprendizaje y grabar nueva información en el subconsciente. Por ello el mejor momento para realizar visualizaciones es justo antes y después de dormir, porque se pasa por el estado Alfa. Así las imágenes que creas al visualizar penetran de mejor manera en tu mente subconsciente, lo que permitirá que se manifieste más fácilmente lo que te propones.

Hábitos. Es más interesante y probable que cumplas con lo marcado si te lo propones como un nuevo y buen hábito, en vez de una meta a dónde llegar. Una meta, una vez alcanzada se suele tomar como el fin del trayecto. Pero un hábito es algo que el ser humano, una vez adoptado y experimentando sus beneficios, es difícil que lo suelte. A no ser que sea un mal hábito del que uno se quiere deshacer, claro. En tal caso es muy bueno desaprender un mal hábito que también se puede tomar como un propósito para mejorar la calidad de vida.

Poca cantidad, mayor calidad. No hace falta cargarse de muchos propósitos y muy grandes. Ese es uno de los motivos por el que te puedes llegar a cansar, decepcionar por no cumplir contigo mismo. Más vale priorizar y en una hoja blanca apuntar una o dos cosas, que sean realmente importantes en este momento. Siempre puedes añadir una cosa más, cada día es un nuevo comienzo y cada momento es perfecto para elegir de empezar desde cero.

Sé realista. Pensar y soñar en grande es fantástico, solo que a la hora que los propósitos revisa si son realistas y no sean fundadas muy en el aire. La imaginación es importante y muy útil, siempre y cuando los pies siguen bien fundados en la tierra, sabiendo que con tu enfoque en la visualización vas pisando tierra firme.

Constancia. Es fundamental ser constante y paciente contigo mismo. No olvides que los grandes logros se componen de pasos pequeños a cada instante. A veces la impaciencia te la puede jugar, de querer lograr lo marcado antes de ayer, pero si sigues firmemente y al cabo de un tiempo miras atrás te das cuenta lo mucho que lograste con tus pequeños pasos, te das cuenta que has recorrido ya mucho camino y puedes sentir la diferencia, los cambios.

Control. Sería interesante que hagas una clase de seguimiento, un diario, apuntes, es la mejor forma que veas el punto exacto del comienzo y a medida que el tiempo pasa puedes observar tus progresos visibles, no de forma “abstracta” ya que el cerebro suele engañar. Pero si de alguna manera hagas apuntes, eso queda grabado y no habrá forma de que el cerebro te engañe, sino que puedas ver la diferencia de tu progreso. Este punto refuerza mucho el punto anterior, la constancia.

Sé flexible y fluye contigo mismo. Si te marcaste un propósito X en un tiempo determinado y ves que lo has conseguido pero no exactamente como has querido, creeme que no pasa nada. No te ofusques ni te frustres, lo que has conseguido es muy importante y siempre estarás más cerca de los deseado de lo que hubieses estado si ni siquiera hubieses empezado.

Compensación. Es un truco que en algunas personas funciona, como un auto-regalo por lo que has conseguido, un auto-premio es una forma de mostrarte más amor y comprensión, puede que te sientas más motivado. Si eres de esas personas que la motivación es lo que te empuja, te puede servir bastante.

Positivismo. Ser positivo a ese tipo de ajustes de tu vida también es bastante importante, ya que de esa manera emites una frecuencia de alta vibración, por ende atraerás lo semejante lo cual ayuda mucho en tal transición. Está comprobado que creyendo positiva y firmemente en tus propósitos, ya sólo con esa forma de verlo, al menos el 50% de tus propósitos están ya logrados.

Y claro, antes de elegir, pregúntate si lo que te propones mejorará tu calidad de vida, si servirá para tu crecimiento personal y sobre todo, si te hará sentir más feliz. Porque con pequeños cambios puedes cambiar tu vida a mejor. Toma tus nuevos propósitos como hábitos y te será más fácil.

Y hasta aquí la primera entrada del 2016. Deseo que sea un año hermoso para ti, lleno de experiencias inolvidables y llenas de vida. Gracias por estar ahí, como siempre. Hasta el próximo post. Feliz día…Feliz vida! 

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